En un electrizante partido el CASI despachó a Hindú por 31 a 19 y lo complicó de cara a las semifinales. Ahora los de Don Torcuato marchan ¡octavos!, mientras que el local se afianza cada vez más en la punta del URBA TOP 14.
Era el partido esperado, uno de esos que nadie se quiere perder y se jugó como tal. No defraudaron ninguno de los dos equipos, que salieron decididos a imponer condiciones desde el pitido inicial y hasta que sonara la chicharra del final.
El CASI lo ganó porque jugó este partido con el corazón, con la garra y con la condición indispensable de ayudar al compañero en cada pelota.
Las Cebras trasmitieron en la cancha número 1 de la “Catedral del rugby Argentino” lo bien que se llevan todos los integrantes de este plantel, en lo humano y en la forma colectiva de juego.
El primer tiempo fue parejo, de estudio, de tratar de evitar el error y de ver qué proponía el otro para contrarrestarlo y atacar en la contra.
El Club Atlético San Isidro fue quien mejor leyó el juego y tuvo su premio en el instante final del primer tiempo cuando el joven Nicolás Forestier (19 años, por primera vez jugó de titular) recibiera el pase de Agustín Figuerola, encontrara el hueco y se filtrara para llegar al try y dejar el parcial 7-6 para los locales.
La segunda etapa arrancó con más vértigo, se esperaba una reacción de Hindú, pero contrario a esto fue el local el que golpeó nuevamente al minuto de juego, James Stuart fue quien llego al ingoal de los de Don Torcuato y con la posterior conversión de Agus Figuerola estiraba diferencias (14 a 6). Faltaba mucho pero por lo visto se intuía que el CASI estiraría aún más las diferencias en el marcador; pero pasó todo lo contrario ya que Hindú puso todo lo que tenía y se repuso. Fueron 15 minutos de lucha constante de sus forwards que con Faraone y Lorenzzetti a la cabeza mandaron al CASI a defender muy cerca de su ingoal. A los 6′ cayó el primer try de la visita por intermedio de Belisario Agulla (14-11), Matías Larré igualaba en 14 puntos el partido a los 10’ gracias a un penal y a los 16’ del ST llegaba un nuevo try de Hindú por intermedio de Pastrana para dejar arriba a los de Don Torcuato por 19 a 14. Si a esto le sumamos la amonestación de Martín Landajo en el local, todo parecía estar en favor del actual bicampeón de la URBA que dominaba el score.
En ese preciso instante en el que Hindú pasaba al frente y en la “H” del ingoal del CASI, los 14 jugadores en cancha del local se abrazaron y se juraron dar vuelta el partido.
No es para nada sencillo darle vuelta un resultado a favor a Hindú y menos si se hace en inferioridad numérica. Pero el CASI lo consiguió porque creyó en poder lograrlo, mostró determinación, unión como equipo y no se desesperó al ver el marcador adverso. Los tries de Forestier a los 25′ y el de Tucho Méndez a los 37′ (gran try zafando de ¡cuatro! tackles a pura potencia), más las conversiones de Agustín Figuerola y un penal más del crack sanidrisense pintaron un 31 a 19 muy festejado. La tarde terminó con los hinchas de las Cebras despidiendo con cánticos y ovación a este joven plantel, que posee mucho talento pero también mucho coraje. Sin dudas el más conmovido con esto fue uno de los pilares de la tarde, Tucho Méndez que mostraba en sus lágrimas el agradecimiento por tanto cariño y ovación cuando fue reemplazado poco antes del final.
El más feliz al terminar la tarde fue “Pope” Morel que con una sonrisa pícara, demostraba que sus muchachos entendieron el mensaje a la perfección de lo que es tener la camiseta del CASI bien puesta.
Sebastián Jaen










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